¡Mamá, nos casamos! Recuerdo como si fuera ayer ese segundo de silencio, una emocionante sonrisa, demasiada alegría y palabras llenas de amor al otro lado del teléfono y del océano. Así fue cómo se lo contamos, pues vivimos a muchos kilómetros de ella.
Unos días después y con más tranquilidad hablamos largo de todo. Ella dijo que me haría mi vestido de novia. Siempre pensé que podría decírmelo si algún día decidía casarme y cuando llegó ese momento fue más que especial y significativo. Sus manos son únicas y toda la vida lo ha demostrado diseñando y cosiendo para sus clientes, la familia y amigos.
Todo esto a un mes de su viaje para visitarnos y compartir unos días con nosotros, disfrutar en familia y por supuesto de Valencia. Teníamos ocho meses por delante, tiempo suficiente y prudente para organizar una boda, pero mi madre solo estaría conmigo mes y medio. Regresaría un poco antes de la fecha escogida para nuestro enlace. Así que había que ir pensando en modelitos, visitar tiendas, esbozar algunos trazos y navegar por este mundo virtual que hoy en día nos facilita tanto la vida. Antes de su llegada quería tenerlo claro y comencé por algunos de los puntos claves a la hora de pensar en tu propio vestido de novia. Me puse en marcha.

Fecha, hora, lugar, tipo y estilo de la celebración. Nos casaríamos el diecisiete de diciembre, época en la que en Valencia nos acompañan normalmente días soleados con temperaturas no muy frías. Sería una ceremonia religiosa, al mediodía, en la Parroquia de San Nicolás, dentro del casco antiguo de Valencia y luego la celebración a las afueras de la ciudad, en la Vallesa de Mandor, un bello palacete rodeado de pinos y naranjos. ¡Nos enamoró desde el primer día que lo visitamos!
Conclusión, un vestido de novia para invierno donde cubrirse es una necesidad pero sin tener que renunciar a un bonito escote. Usar velo, una chaqueta o capa para la iglesia y después quitarla, son opciones que hacen que cambie el look. Los diseños con manga larga son ideales para esta estación del año y además aportan elegancia y delicadeza. Buscar un tejido ligero, sencillo y que abrigue es otro punto importante.

Gustos, estilo, preferencias. Las épocas, tendencias y gustos van cambiando, pero pienso que menos es más. La sencillez con tu toque personal marca la diferencia y la ilusión que le impregnes a lo que quieres. Soy una enamorada de los vestidos con espalda descubierta, me parece una elección elegante y pícara que combinada con un corte estilo sirena podría resultar favorecedor. Por supuesto debemos probarnos varios modelos para ver el efecto, una cosa es imaginarnos un vestido de novia y otra vernos frente a un espejo y darle oportunidad a diseños que no pensabas.

Recorrí tiendas de telas, encajes, forros, comparé calidades, precios, tonos, texturas y preparé el recorrido para hacerlo de nuevo con mi madre y decidirlo juntas. Encontré quién nos hiciera los patrones del vestido para poder cortar la tela según el diseño. Los padres de mi novio le adaptaron un cómodo y maravilloso taller con todo lo necesario. Y para los últimos retoques una amiga nos prestó también su máquina de coser. La complicidad de la gente especial que siempre te apoya y acompaña en estos momentos y en la vida es una suerte, lo agradezco y valoro.

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Días enteros de trabajo, miles de pruebas, cansancio y alegría, descansos necesarios y continuar con energía. Todo esto dió forma a mi vestido de novia. Un diseño corte sirena en crepé de seda con dos metros de cola, escote barco por delante y espalda con obertura central. Botones forrados en la misma tela para las mangas y diecisiete en la parte inferior de la espalda por el día en que nos casábamos.

Decidí llevar velo y como el vestido era liso y sin ningún tipo de adorno busqué que le aportara un punto especial. Me gustaron varios que vi en tiendas y por internet, de tul con encaje “guipur” en el perfil, un tejido que entrelaza varias tramas con motivos en relieve, dando una sensación romántica y de sensualidad. Quise probar y hacerlo yo misma. Mi madre lo cortó, le dió la forma y me lo dejó preparado para aquellas tardes de desconexión que tuve durante las que cosí a mano el encaje.

Comodidad. Este punto es fundamental para todo lo que lleves ese día, lucir feliz y despreocupada. Mi vestido de novia era precioso pero no el más cómodo para mi idea de bailar y disfrutar sin parar. Aunque en la misma línea, hubiera pensado en otro diseño quizás con una cola más corta y que pudiera atar por detrás a los botones o quitarla para el baile y mangas que se cambiaran tras la ceremonia. ¡Pero llevé un segundo vestido! Una de mis primas se casó hace varios años y estaba tan bonita ese día que jamás olvidé su vestido de novia. Ella me lo envió con mi madre, me lo probé y fue perfecto para ir cómoda y disfrutar de muchas horas de fiesta y alegría. Su amor y generosidad seguían llenando los días de cosas significativas. Los zapatos, ya te contaré.

Complementos, maquillaje, peluquería. Los complementos al igual que el maquillaje y el peinado son detalles que acompañan todo el look de una novia y expresan la manera de ser y los gustos. Hoy en día las tendencias nos enseñan novias más naturales, diferentes a lo tradicional y más atrevidas. Peinados con toques desaliñados, accesorios más grandes y zapatos que no se quedan guardados en un armario. Mi consejo, ¡define lo que te gusta y realza tus cualidades! Probarse todo en conjunto unas semanas antes para estar segura y tranquila es clave. Amanda Asensi, Carmen Albelda y MªJosé Garibo fueron mi equipo beauty.

El color principal y cómplice de mi vestido de novia y de la boda fue un tono burdeos. Elegí un tipo de rojo con fuerza y personalidad, que contrastaba con el blanco roto del vestido y encajaba con la fuerte intensidad del invierno. Los zapatos, hechos a medida, fue la mejor opción para diseñarlos a mi gusto e ir muy cómoda en un día tan largo. Y mi ramo, una combinación de frutos rojizos de “Hypericum”, con hojas verdes que daban forma a un tipo “domo”, redondo de tallos largos y unidos con un encaje. El Atellier de la Flor lo acertó, encajando perfectamente con el corte y estilo de mi vestido de novia.

Mis pendientes en oro blanco con brillantes y agua marina, fueron un especial regalo de la madre de mi novio. El tocado de donde se desprendería el velo, hecho a mano de cristales pequeñitos , lo vi en una tienda de Valencia (Brocal) y me enamoró su sencillez y su precio. Para el segundo vestido de novia lo usé de nuevo, dejando mi pelo suelto y sujetando a un lado.

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Sábado 17 de diciembre. ¡El diluvio universal! El sol se escondió, un temporal histórico de viento y lluvia que los diarios anunciaron como el mes más húmedo desde 1989. Pero estaba tan feliz rodeada de mi familia y amigos que nada importaba. Al salir de la Iglesia no llovió y tampoco durante los diez o quince minutos de tregua para las fotos de los ahora esposos en los jardines de la Vallesa. Me paso horas y horas mirando imágenes y vídeos de aquel día, trabajo del equipo de Alfonso Calza y Luis Alarcón Fotografía.

Hay muchas cosas por decir. Pero al final lo importante es que sea cual sea tu vestido de novia, seas tú misma, te sientas feliz y te saques partido. Detente algunos segundos, observa a tu familia, a tus amigos y agradece tanto amor. Mi vestido de novia lo hizo mi madre, sus manos, su trabajo, amor y dedicación viven en el. El vestido que yo creé, con el cual recorrí feliz, orgullosa y emocionada aquel camino al altar donde me esperaba él, su amor y sus lágrimas de emoción.

Esta, la historia con la que quise iniciar mi blog…

D.

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